bolso tipo saco de trapillo

Cómo tejer un bolso tipo saco de trapillo

El bolso tipo saco (o bombonera) es uno de los proyectos más agradecidos con trapillo: rápido, resistente y muy fácil de adaptar a tu gusto. Además, es perfecto si buscas un bolso con un punto compacto y un cierre con cordón que quede bonito y práctico.

En esta guía te explico cómo tejer un bolso tipo saco de trapillo paso a paso, con consejos para que la base quede plana, las paredes suban rectas y el bolso mantenga forma con el uso.

Índice
  1. Materiales recomendados
  2. Medidas orientativas (y cómo adaptarlas)
  3. Qué punto elegir para un saco con estructura
  4. Paso 1: tejer la base (circular)
  5. Paso 2: subir paredes sin deformar
  6. Paso 3: dar altura y controlar el ancho
  7. Paso 4: preparar los ojales para el cordón
  8. Paso 5: colocar el cordón y ajustar el cierre
  9. Asas: opciones y cómo reforzarlas
  10. Forro y estructura: cuándo conviene
  11. Errores típicos y soluciones
  12. Materiales en Idealium

Materiales recomendados

  • Trapillo (idealmente regular y con buen cuerpo).
  • Ganchillo acorde al trapillo. Lo importante es que el punto quede compacto, sin huecos.
  • Marcador para inicio de vuelta (imprescindible).
  • Aguja lanera para rematar hebras.
  • Cordón o cinta para el cierre (puede ser tejido, comprado o un cordón resistente).
  • Opcional: forro y base rígida si quieres un saco más estructurado.

Tip: en trapillo, un saco bonito depende mucho de la tensión. Si tu tejido queda demasiado “abierto”, el bolso cede con el peso. Ajusta la tensión manualmente o cambia el número de ganchillo hasta conseguir un tejido compacto.

Medidas orientativas (y cómo adaptarlas)

Un bolso tipo saco suele quedar muy bien en estas proporciones (orientativas):

  • Diámetro de base: 18–22 cm
  • Altura total (sin contar el fruncido): 18–24 cm
  • Zona de cierre/ojales: 2–4 cm

Para adaptarlo:

  • Más diámetro de base = saco más ancho.
  • Más vueltas de pared = saco más alto.
bolso tipo saco de trapillo

Qué punto elegir para un saco con estructura

Para un saco de trapillo que mantenga forma, lo ideal es un punto compacto:

  • Punto bajo (clásico, resistente y fácil).
  • Punto bajo centrado (más firme y con acabado muy pro).

Si quieres un saco más “blandito” (con caída), puedes usar puntos un poco menos compactos, pero ten en cuenta que con el peso tenderá a ceder más.

Paso 1: tejer la base (circular)

La base es la parte que determina la estabilidad del bolso. Aquí lo importante es que quede plana (sin ondular).

Cómo hacerla

  1. Empieza con un anillo mágico (o cadeneta cerrada en círculo).
  2. Teje la primera vuelta con aumentos para formar un círculo.
  3. Continúa aumentando de forma regular en cada vuelta (repartiendo aumentos) hasta llegar al diámetro deseado.

Cómo saber si vas bien

  • Si la base se ondula, tienes demasiados puntos o estás tejiendo demasiado flojo.
  • Si la base se encoge (como un cuenco) desde el principio, estás apretando demasiado o faltan aumentos.

Paso 2: subir paredes sin deformar

El truco para que el saco suba recto es marcar el quiebre entre base y paredes.

Vuelta de transición (recomendada)

  • Haz 1 vuelta tejiendo cogiendo solo el bucle trasero (BLO) de cada punto.

Esto crea una línea bonita y ayuda a que el tejido “doble” y suba sin efecto sombrero.

Después, sube paredes

A partir de ahí, teje en redondo sin aumentar durante varias vueltas. Usa marcador y cuenta puntos de vez en cuando para no meter aumentos sin querer.

Paso 3: dar altura y controlar el ancho

Un saco suele quedar más bonito si el cuerpo sube recto y el cierre frunce arriba. Por eso:

  • Teje el cuerpo sin aumentos hasta estar cerca de la altura final.
  • Si quieres que el saco sea ligeramente más “barriguita”, puedes añadir muy pocas aumentos repartidos (por ejemplo, 1 aumento cada 18–24 puntos) solo en 1 vuelta, y luego seguir recto.

Paso 4: preparar los ojales para el cordón

Hay varias formas de hacer los ojales. Te dejo una opción sencilla y limpia:

Opción práctica: una vuelta con espacios

  1. Teje una vuelta alternando: 1 punto + 1 cadeneta (saltando un punto de la vuelta anterior).
  2. En la siguiente vuelta, teje puntos sobre puntos y puntos dentro de los espacios para “cerrar” el ojal con un borde limpio.

Tip: para que los ojales queden bien alineados, reparte el patrón desde el inicio de la vuelta y mantén el mismo ritmo todo alrededor.

Paso 5: colocar el cordón y ajustar el cierre

Cuando ya tienes los ojales:

  1. Pasa el cordón con ayuda de una aguja lanera o un imperdible.
  2. Distribuye bien el fruncido y ajusta tensión.
  3. Si quieres un cierre más cómodo, puedes colocar dos cordones (uno entrando por un lado y otro por el contrario) para que al tirar, cierre de forma más uniforme.

Asas: opciones y cómo reforzarlas

En un saco puedes optar por:

  • Asa corta (mano): ideal para saco pequeño.
  • Correa larga (bandolera): muy práctica.
  • Doble asa tipo mochila (si te interesa estilo saco-mochila).

Refuerzo básico (muy importante)

  • Reparte el anclaje en varios puntos (no lo fijes en un solo punto).
  • Refuerza por dentro con puntadas firmes y, si hay forro, aprovecha para ocultar el refuerzo.

Forro y estructura: cuándo conviene

Un saco puede ir sin forro si es decorativo o de poco peso, pero si va a ser de diario:

  • El forro protege el interior y ayuda a que el bolso no ceda.
  • Una base rígida evita que el fondo se combe con el peso.

Errores típicos y soluciones

La base ondula

Solución: revisa aumentos y tensión. Si se ondula, suele sobrar algún aumento o falta firmeza.

Al subir paredes se abre (sombrero)

Solución: marca el quiebre con 1 vuelta en BLO y asegúrate de no aumentar.

El cierre no frunce bien

Solución: haz ojales más claros (espacios regulares) y usa cordón más deslizante o dos cordones.

Las asas ceden

Solución: refuerza el anclaje y, si el bolso carga, usa una correa más estable.

Materiales para tejer tu bolso tipo saco
  • Trapillo para bolsos con cuerpo y resultado rápido.
  • Cordón y accesorios (correas, cadenas, cierres) para personalizar el acabado.
  • Marcadores y aguja lanera para controlar vueltas y rematar bien.
  • Opcional: forro y base rígida para estructura premium.

Un saco de trapillo queda precioso cuando la base está plana, el quiebre base/pared está marcado y el cierre con cordón está bien planteado. Si además refuerzas asas y (si lo necesitas) añades forro, tendrás un bolso cómodo, resistente y con forma.

Regresar al blog

Deja un comentario