Variedad de asas de bolso

Asas para bolsos de trapillo y cordón: cómo hacerlas para que no cedan

Las asas son uno de los puntos más importantes en un bolso tejido con trapillo o cordón. Da igual lo bonito que sea el diseño: si el asa se estira, cede con el peso o pierde forma con el uso, el bolso deja de ser práctico.

En este artículo te explico cómo hacer asas resistentes, estables y duraderas, adaptadas al trapillo y al cordón, para que tu bolso mantenga su forma con el paso del tiempo.

Por qué las asas ceden en bolsos tejidos

Antes de ver soluciones, conviene entender el problema. Las asas suelen ceder por una o varias de estas razones:

  • Uso de puntos demasiado elásticos.
  • Tejido en sentido incorrecto respecto a la carga.
  • Material blando sin refuerzo interno.
  • Asas demasiado largas sin estructura.
  • Mala unión entre el asa y el cuerpo del bolso.

El trapillo y algunos cordones tienen peso propio, por lo que la gravedad juega en contra si no se diseña bien el asa.

Qué material elegir según el tipo de asa

Asas tejidas con trapillo

Funcionan bien en bolsos pequeños o medianos, siempre que:

  • El punto sea compacto.
  • El asa no sea excesivamente larga.
  • Se refuerce la zona de unión.

Para asas de mano o asas cortas tipo tote, el trapillo puede funcionar correctamente.

Asas tejidas con cordón

El cordón es más estable que el trapillo y cede menos con el peso. Es ideal para:

  • Asas largas.
  • Bandoleras.
  • Refuerzos internos de asas de trapillo.

Una combinación muy efectiva es bolso de trapillo + asas o refuerzos en cordón.

El punto importa (mucho)

No todos los puntos funcionan igual para las asas.

Puntos recomendados

  • Punto bajo: compacto y estable.
  • Punto raso: muy firme, ideal para asas finas.
  • Punto bajo en hebra trasera (BLO): aporta rigidez extra.

Puntos a evitar

  • Puntos altos o medios.
  • Puntos calados.
  • Puntos muy abiertos o decorativos.

En asas, la estética nunca debe ir por delante de la estructura.

Dirección del tejido: clave para que no se estire

Uno de los errores más comunes es tejer el asa en el mismo sentido en el que va a soportar el peso.

Siempre que sea posible:

  • Teje el asa de lado a lado, no de arriba a abajo.
  • Así, la carga no estira el punto.

Este detalle marca una gran diferencia en la durabilidad del bolso.

Cómo reforzar asas tejidas

Refuerzo interior

Puedes introducir dentro del asa:

  • Cordón fino.
  • Cinta de algodón.
  • Cinta de mochila o cinta plana resistente.

El refuerzo queda oculto y evita que el asa ceda con el uso.

Doble tejido

Otra opción es tejer el asa doble:

  • Tejer una tira larga.
  • Doblarla sobre sí misma.
  • Coserla firmemente.

Esto crea una estructura mucho más estable.

Asas no tejidas: una solución práctica

En bolsos de uso diario o con peso, muchas veces la mejor opción es no tejer el asa.

Algunas alternativas:

  • Asas de metal.
  • Asas de madera.
  • Cadenas metálicas.
  • Asas rígidas combinadas con cordón.

Estas opciones aportan resistencia y un acabado moderno, especialmente en bolsos medianos y grandes.

Cómo unir el asa al bolso para que no ceda

La unión es tan importante como el asa en sí.

  • Refuerza la zona con varias vueltas de punto bajo.
  • Evita coser solo en un punto.
  • Reparte la carga en una zona amplia.

En asas largas, el uso de anillas o mosquetones ayuda a distribuir mejor el peso.

Conclusión

Para que un bolso de trapillo o cordón sea duradero, las asas deben pensarse desde el inicio del diseño. Elegir bien el material, el punto, la dirección del tejido y el sistema de unión marca la diferencia entre un bolso bonito y un bolso realmente funcional.

Si quieres que tu bolso te acompañe durante mucho tiempo, las asas no son un detalle: son estructura.

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